Carta No. 9 “Promesas de madrugada”

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Carta No. 9

“Promesas de madrugada”

“Brindo por las falsas promesas. Brindo por todo lo que prometimos para salir del paso. Brindo por todo lo que nos condena.” 

Llevamos apenas algunas semanas saliendo y ya puedo ver en tu frente la fecha de caducidad. No está cerca y ahí reside el problema. Todo el tiempo me recuerdas que lo nuestro será un eterno amor-pesadilla. La bruja me ha dicho que vengo cargando contigo 12 vidas, y, no es que crea en ella, pero tendría sentido. ¿Por qué no puedo decir “ya no”? ¿Por qué, si ya me di cuenta que te desprecio, sigo aquí? ¿Por qué no puedo decir “no más”? ¿Por qué siempre soy tan idiota? ¿Por qué tengo que quedarme contigo? Déjame tú Agustín; ríndete, por favor. Ríndete por lo que más quieras. Necesito ayuda antes de que llegue la eternidad.

Tenemos la mala costumbre de prometernos. Tú prometes amor y yo prometo odio. La diferencia es que yo sí cumplo mis promesas. En mi recuerdo futuro te odiaré sin limitantes, tú no me amarás. De cualquier manera, esto no tiene importancia, creo que entre tú y yo estará siempre de más prometer, por que nada cambiará nuestro destino, ni tus promesas, ni las mías, ni nada. Nuestra pesadilla ya empezó y seguirá y seguirá y seguirá, hasta aquel día en el recuerdo futuro que me mate tirándome por el balcón y en el infierno prometa que cambiaré esta vez. Ya dependeré de otras decisiones, de otras figuras inferno-celestiales. Ojalá logre explicar esta vez que ya tuve suficiente de ti, ojalá logre convencerlos de no tener que vivir una vida contigo otra vez, iré preparando mi caso. No aguantaría otra vida a tu lado Agustín. Perdón. Eso quizá es lo más horrible que te he escrito ¿verdad?

Tus promesas no tienen nada de cierto. Nacen de tu seguridad y como tu seguridad es nula, tus promesas no tienen sustento. Quizá tu intención sea cumplirlas, pero la intención, Agustín, es ridícula. Tu intención es lo que menos me importa y ¿sabes qué? De nada me sirve. Bien dicen que de buenas intenciones está lleno el infierno.

Todo empezó con esa promesa. Una aparente inocente promesa de madrugada. No sé por qué tienes esa mala costumbre Agustín, quizá te sea más fácil prometer a oscuras. En el futuro pasado las madrugadas serán el cementerio de mis ideales y juramentos que sé que nunca cumplirás.

En el recuerdo futuro tengo una cajita llena de tus promesas de madrugada.

No creas que mi colección será pequeña. Serán tantos los años y tan infinitas las madrugadas, que en el futuro seré una gran coleccionista; una de las mejores. Mi colección está a la altura de cualquier gran museo. Mi colección de promesas es invaluable.

Tendré grandes promesas, las tendré breves, las tendré modernistas, clásicas, post-modernas, tendré de todo tipo, hasta las que nunca debieron ser, y debo confesarte que mi gran tesoro serán algunas promesas fantasma.

En esa cajita, que será una caja sin fondo, tus promesas de madrugada convivirán dependiendo de la última estupidez que hayas dicho. Las grandes promesas serán competitivas y soberbias, pero muchas de ellas no tendrán la fuerza y la energía de una breve promesa. Mis consentidas serán tus promesas fantasma, que serán, por mucho, las más exóticas y jamás vistas promesas del mundo. Promesas que en mi recuerdo futuro existen, pero sé que nunca harás, porque una cosa es que prometas y no cumplas nada y otra cosa es que en mí viva la ilusión de algo que prometerás y nunca ni siquiera lo prometas. ¿Ves por qué son mis favoritas Agustín?

Te pido entonces que ya informado de la situación, tomes cartas en el asunto. A pesar de que quizá no podamos cambiar nuestro futuro y estemos destinados a este amor-infierno, te pido que intentes irte lo antes posible. Quizá debas llegar a la última consecuencia para escapar, quizá tengas que quitarte la vida tú también. Agustín, no perdemos nada al intentarlo. Mientras tanto, te pido que no busques en mí una caja perfecta de promesas que no estarás dispuesto a vivir. Si no estás dispuesto, mejor no prometas nada. Y ya.

Mira, Agustín, quédate con lo que pensaste que fuimos, yo me quedaré con las promesas que hubiésemos sido.

Ríndete o ríndeme.

Lola

13 Cartas a Agustín

Cartas a Agustin. NO. 1 “Me voy sin haber sido tuya”

Cartas a Agustin. NO. 2 Dispuesto a “no sé qué”

Cartas a Agustin. NO. 3 Tu primer falso “te amo”

Cartas a Agustín. Carta No. 4 “Entre tu cerebro y mi corazón”

Cartas a Agustín. Carta No. 5 “Procura serme infiel”

Cartas a Agustín. Carta No. 6 “La primera vez que me hiciste tuya”

Cartas a Agustín. Carta No. 7 “Nuestra última frontera”

 

Cartas a Agustín No. 8 “Desafortunadamente ordinario”

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