Reina Mala: 3. Tratado sobre la soberbia

Los muy sabios consejos de una Reina Mala

3. Tratado sobre la soberbia

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Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.

La soberbia es un don, no un pecado y, las Reinas Malas tenemos el don de la soberbia.

¿Por qué alguien podría decir que la soberbia está mal?

Es muy sencillo; las esclavas y otras pendejitas no tienen nada de que sentirse orgullosas o superiores, al contrario están llenas de carencias, miedos e inseguridades.

Por eso la religión de los pobres y las fracasadas incita a que se castigue la soberbia. En algún momento existió una Reina Mala muy inteligente, que decidió crear un gran séquito de esclavas y plebeyas de una manera brillante ¿Cómo? Las hizo sentirse menos tristes, las hizo pensar que ser unas perdedoras, lloroncitas y tristes estaba bien y que tendrían que aceptar su destino divino . Las hizo creer que estaba bien ser pobres, no luchar y dejarle todo a la fe. La fe es para criadas. Gran estrategia; decirle a una esclava que algún día (si se portaba bien con la Reina y seguía sus reglas) iría al cielo, donde nos sufriría más, donde no sería paupérrima, donde nunca más tendría miedo, donde podría encontrar por fin la felicidad, todo a cambio de un sencillo intercambio; el cielo por la obediencia.

 

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¿Qué si soy soberbia?

Bueno, obvio . ¿Por qué? ¿Qué no se dan cuenta? En el mundo existe un orden, un orden que no inventé yo, ni que yo decidí. La vida me ha dado el don de la soberbia y sería muy feo y de gente tonta no usar tus dones.

No voy a mentirles; tengo una idea muy alta de mi misma, tengo enormes expectativas. Y si, tengo una valoración propia muy por encima de los demás. Lo digo de una manera objetiva, quizá si las esclavas gatas hubieran tenido el don de la soberbia no serían esclavas o pordioseras, entonces su rol en el mundo sería distinto. Entonces yo no sería la mala de la historia. Estoy harta/encantada de ese estigma. ¿Pueden odiarme por mi don de la arrogancia? Again; yo no tengo la culpa.

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Yo no envidió los dones de las esclavas. No envidió su don de trabajo o sus genes de provincianas cargadoras. Yo no envidio su don de supervivencia. Yo no envidio su don de servicio o su don de sumisión. Al contrario me alegra MUCHO que los tengan. Es ahí donde reside mi odio principal por las esclavas buenas; son unas envidiosas.

 

¿Qué si mi orgullo no surge de causas nobles o grandes virtudes?

AGAIN. El orgullo es altamente apreciado, por gente con más de dos neuronas. Este orgullo es mi fuente, que se concreta con mi necesidad y deber de ser la preferida del mundo. Soy la Reina Mala, el Universo lo decidió así, no se trata de la satisfacción de mi propia vanidad, se trata de cumplir con la voluntad de lo que es natural. Finalmente nuestra única obligación en el mundo es cubrir con nuestro potencial, y si me potencial es ser Reina Mala pues lo haré, nadie podrá detenerme.

La soberbia está mal entendida. La soberbia es una virtud elevada, de humanos superiores que conduce a una honestidad absoluta consigo mismo, lo cuál me hace una Reina justa, yo no sería capaz de tener algún sentimiento deshonesto. La soberbia es un acto valiente de superación constante, y ¿saben que? Siempre voy a ser soberbia, no pienso ocultar mis dones ante nadie y mucho menos sentirme mal por esclavas tontas chillonas.

Estoy decidida a controlar el mundo.

Estoy decidida a hacer todo lo que esté en mis manos para tenerlo todo.

Tiemblen esclavas, La Reina Mala está de regreso.

Siempre suya.

Reina Mala

 

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Reina Mala: 2. Reina Mala; SOLA

Los muy sabios consejos de una Reina Mala

2. Reina Mala; SOLA

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 It is strange to be known so universally and yet be so lonely.

Albert Einstein.

 

Hace unas noches me encontré con Esclava Buena en un bar. Como siempre; toda sudada y chapeada, tomando unos tragos corrientes de pobre y bailando reggetón con sus amiguitas al ritmo del esclavo. Obvio; cuando llegué al bar  la multitud le bajó  a su excitación colectiva y me rindieron pleitecía. Bueno, todos menos la puta igualada de Esclava Buena. Ella seguía bailando como prostituta en brama justo en medio de la pista.  Pasé junto a ella y le regalé la mirada de desprecio que se merecía, como respuesta,  la zorra en éxtasis me saludó gritando, como si fuéramos vecinas en su barrio: ¡AY HOLA  MI REINA MALA! (¿Mi Reina Mala?  ¿Really?) Puta madre con la desubicación de la gente. Después de unos confusos segundos llegué a dos conclusiones:

 A) Esclava Buena, la trepadora, quería colgarse de mi fama  pretendiendo que somos íntimas.

B) Esclava Buena en su perversidad quería demostrarme que no me tenía ni un poco de respeto.

Tomé aire y con ojos de odio seguí mi camino.

Ya en mi trono, esperé las reverencias e hipocrecías de las cortezanas , plebeyas y esclavas,  esperé , esperé y seguí esperando.  ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde estaba mi pueblo?  Comprendí que todos estaban embobados con el showcito que estaba dando Esclava Buena, pinche borracha, ya estaba enseñando la tanga. Tenía que recuperar la fidelidad de mi gente y solamente había una manera de hacerlo.

Le pedí al mesero un vaso lleno de grenetina roja y dos hielitos, pasé por la pista, muy cerquita de Esclava Buena y sin querer me empujó:

Reina Mala: Pinche gorda calma tu furor uterino por 10 minutos ¿no? Digo, en lo que paso por aquí.

Esclava Buena: Ay mi Reina te empujé sin querer guapa.

Reina Mala: ¿Mi Reina? Porfa no te me acerques mucho, hueles a campesina sudada. Mírate, estás toda en brama.

Esclava Buena: No te pases Reina Mala, bájale porfa, no te hice nada.

Reina Mala: ¿Perdón? , ¡bájale tú, perra! (Le aventé el chupe en la cara y Esclava Buena empezó a llorar en mala copa)

 Esclava Buena: ¡Te odio! ¡¿Por qué siempre me haces llorar?!  ¡¿Yo qué te hice?!

Reina Mala: ¡Mustia! Me empujaste gatita. Como siempre, no te das cuenta que tus acciones traen consecuencias, no te das cuenta que todos se estaban riendo de cómo mueves las carnes, ni de cómo salpicas de sudor a todos cuando haces tus piruetas ¡cochina!  Te sugiero que vayas a rehab por que claramente tienes un problemita con el alcohol.

Esclava Buena: ¡Te odio! (intentó pegarme)

Reina Mala: ¿Eso es todo lo que traes? ¡Vas perra!

Esclava Buena: ¿Sabes qué Reina? Eres una culera y por eso siempre vas a estar ¡SOLA! Nadie te quiere. Nadie confía en ti. Nadie te va a querer nunca. Nunca vas a tener novio. ¡Nunca vas a ser feliz! ¡Eres SOLA! (se fue corriendo)

Todos se callaron. ¿Cómo es posible que la nueva Maria la del Barrio me dijera SOLA? ¿es neta?

Me ardí cabrón. Aventé a una de sus amigordas y regresé a mi trono.

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Durante varios días estuve pensando en lo que dijo Esclava Buena. ¿En realidad yo era una SOLA? , pues si, un poco. Lo primero que pensé fue “yo no quiero ser SOLA” pero ¿era cierto? En realidad NO.

Por ejemplo, Esclava Buena ha luchado toda su triste vida por no ser sola, por construir amistades lindas (que en realidad son una basura), en ser bonita por dentro para que la gente quiera estar a su lado (a la de ahuevo), en tener un novio “perfecto” , casarse, dejar de ser pobre, tener hijitos  superados, un labrador y tarjetas de crédito hasta el pito.

Esas cosas son de esclavas, de tontas que tienen una idea del mundo preconcebido, una idea muy falsa y muy pendeja. ¿Por qué? Porque Esclava Buena en el fondo sabe que toda su vida será una mentira, que sus amigordas le tendrán envidia por siempre, que  aunque trate de siempre ser buena y misericordiosa, nunca podrá quitar el odio de su alma y un día va a explotar y querrá  hacer el mal, que su novio perfecto va a fantasear con Reinas Malas, y regalarse a su “mejor amiga”, que sus hijos serán perdedores gorditos con mala genética  y que su labrador se va a morir. Ese es justo mi problema con Esclava Buena, es FAKE, que tonta es Esclava Buena, vive en una fantasía y se la quiero romper. PUNTO.

Me doy cuenta que una Reina Mala no busca tener una vida tan de hueva como lo es una “familia feliz”, ni millones de amigos falsos. Las Reinas Malas somos histriónicas y dramáticas. Nos gusta brillar, tener el control. Tenemos amores tempestuosos y con fecha de caducidad, ¿Por qué? Por que en realidad somos egoístas, y ¿saben qué amigas y freenemies? Deberían de aceptar que en el fondo todas somos así. Las Reinas somos narcisas. Disfuncionales. Preciosas. Y lo más importante de todo; somos REALES. Por eso siempre seremos  solas, ¿quién puede aguantar la realidad y seguir adelante? ¿quién quiere eso? ¿quién tiene tanta fuerza? Nosotras no lucharemos contra nuestra naturaleza, naturaleza de Reina Mala; siempre sola.

Recuerda amiga y frenemie que la soledad es la única amiga de una Reina Mala, ella nos entiende, nunca cuestionará todo aquello que hacemos y pensamos muy acertadamente.  Así que, la próxima vez que se sientan SOLAS, no lloren ni hagan dramitas de perdedora, salgan y demuéstrenle a esas pendejitas que la soledad es su aliada.

Como conclusión: por primera vez le doy la razón a Esclava Buena; soy SOLA porque así nací. Porque así son las cosas y lo acepto. Porque es mi esencia y no voy a luchar en contra de lo que realmente soy: la perfecta Reina Mala. Pero… eso no quiere decir que le voy a permitir a Esclava Buena decirme mis verdades, no señor, yo me puedo decir sola pero ella yo. Esta me la va a pagar.

Siempre tuya…

Reina Mala 

@HotGeorgieShow

REINA MALA: 0.Introducción

Los muy sabios consejos de una Reina Mala
0. Introducción

REINA MALA

Prefiero ser la Reina Mala que la Esclava Buena

Soy Reina Mala.
Estoy REALMENTE cansada de estos tiempos, tiempos en los que la bondad y la humildad están de moda y arrastran en sus ríos de dulzura a aquellas que no estamos hechas de caramelo. Estoy HARTA de la filosofía basura que busca la “iluminación” a través de los buenos actos y la compasión. Esa filosofía está hecha para perdedoras, inseguras y feas. Pero… ¿qué hay de mi? ¡Claro! Ahora yo soy la rechazada ¿no? ¿En qué puto momento las guapas nos convertimos en las neo-rechazadas? Busco y busco y no encuentro ese estúpido momento en que las “buenas” (por “buenas” entiéndase feas) tomaron el control; una mala jugada del tonto universo; una rebeldía en contra del orden natural de las cosas.

Cuando yo era pequeña y era Princesa Mala no pasaban estás cosas. Las Princesas éramos princesas y las esclavas esclavas. No nos mezclábamos. Ahora resulta que tengo que compartir mi reino con muchas y variadas feas por que la tendencia dice que “hay que compartir”. ME NIEGO. ¡No señor! ESTE REINO ES MIÓ ¿Por qué? Por que así es, por que así nací, por que soy muy bonita (y multi-talentosa).

Es por eso amigas y freenemies que me dispongo a escribir esta recopilación de mi muy sabios y acertados consejos, un grito desesperado, una lucha hasta el final. Únanse a mi, esto es la guerra…. Que tiemblen las buenas, que tiemblen las mustias, tiemblen pendejitas….me voy a vengar muy cabrón.

Siempre tuya….

Reina Mala